En exclusiva, mi propio hormigas blandas
Tengo vagos recuerdos de cuando yo era jóven, pero lo que más tengo grabado son los disfraces. Una pobre chiquilla utilizada de maniquí porque deslumbra más la percha que la ropa.
Recuerdo que me disfrazaron de la mujer de David el Gnomo, una idea poco original, porque en todas las guarderías gaditanas por aquella época disfrazaban a los niños con esos cucuruchos de penitontos y esas barbas de pelo de mofeta, que picaban un montón.
Mi madre me utilizaba por psicología inversa. Fuí angelita del portal de Belén del colegio, con las alas, corona y zapatos dorados todos a juego, y con unos ribetitos por la túnica que deslumbraban a cualquiera. De paso, fué disfraz boomerang, es decir, lo utilicé para Navidades y para Carnavales.
Yo creo que no me quería. Mi amiga se disfrazó de rokera, y yo quería ir con el pelo pintado de verde como ella, pero ya os digo, que me disfrazaron de mariposa, con un casco pintado y dos antenas hechas con dos bolitas del árbol de Navidad. Cuando me veo a mi misma me doy pena de por aquel entonces.
También mi hermana estaba reprimida y me envolvía en las batas de mi madre, o me disfraza de los Scouts. Todo esto viene de familia y lo he sufrido en mis propias can'nes.
Tampoco quise disfrazarme de Piconera. Yo quería disfrazarme como otra amiga mía, de esquiadora, que iba to calentita. Por lo menos pude elegir el color, de verde, con los pendientes a juego, por supuesto prestados de mi madre. El vestido lo aguantaba, lo que no soportaba era la redecilla esa que se pone en la cabeza, el plan vendedora de pastelería.
Por aquella época ya nos disfrazabamos en grupo. Después de pasar por las tonterías de la edad del pavo y la adolescencia, me pienso comprar esta año un disfraz hecho por 7 euros. No vuelvo a envolverme en gomaespuma para que encima, no me reconozcan.
En fin, que madre na más que hay una (sin contar con la virgen Mary para los creyentes), y la conclusión a la que llego es que con esta cara que tengo ya no me hace falta disfrazarme.

Así que eres una mujercita. No sé por que pero al escribir te imaginaba como un chico.
Que mona vestidita de ángel. A mí siempre me disfrazaban de mujer, de señora de la limpieza, de negra zumbona... Ah, y otra vez me disfracé de batman y de caramelo.
Saluditos!
El lado claro lo componen en realidad dos personas afables y humanoides, diferenciadas sexualmente, es decir, masho y hembra. Demasiado estamos dando a descubrir, ujujuju.