Me dijeron que el Miércoles era el día de la mujen y que contrataban a chicos en pelotas picadas. Pero como se contratan por subvenciones del Ayuntamiento me encontré a un enano sobándome las rodillas. Será porque soy muy arta y no llega a mis pesho, que el nota se restregaba como un perraco en celo el hio puta. Y yo que me compré en PepiMayo mi traje de volante en plan Marisol y hace un levante del 3 al 4º. Asín le llaman al viento de estas regiones, viento de levante, procedente de las Áfricas más profundas que levanta to lo que le viene en gana, desde las colillas hasta mi traje de 3/4. Pa los campos eólicos es buenísimo, pero nosotros lo sufrimos en las carnes y nos decae, y no está el horno pa bollería fina, que estamos en las fiestas populares y no me quiero recoger a las 10 de la noshe, que pa eso me gastolosdinero en el mejor hostal de la costa gaditana...
Flasito, que también vino con nosotros a la feria de San Fernando, se protege de los levantamiento del albero, porque tiene alergia ar porvo.
Cuando llegué me encontré una plaza con una estatua del Camarón. Aquí por lo visto era muy importante, cantaba flamenquito y le gustaba musho a la gente de estas tierras. Yo quise investigar en por qué ese nombre, Camaron, pudiendote llamar Fernando Hilton, pero no llegué a entenderlo. Total, que pasé de él y me fuí a lomos de Flasito a la caseta municipal. Allí me encontré a la orquesta Chikichiki bigbang, cantando música estropeadiza, en la que toda la familia bailaba al son chirigotero. Por allí estaba también el borrachuzo de Raulito, er niño este chiquitito que plagió a Raul con la canción que dice que la detengan que es una mentirosa, marvada y peligrosa, que habla de la Teófila, pues ese, y me dió recuerdos a Andy, porque Lucas es un creío.
De ahí me fuí a un cacharrito que se llama el Sapo. De sapo tiene poco, pero pa qué pagaría yo esos 2,5 €, que me comí ante una hamburguesa simple de la Tere y la Tartana que hace los bocadillos como le da la gana y eshé hasta el último jugo gastricos de mis istestinos delgado. Vamo, ni una más. Aro, Flasito se tomó 2 Picachus con el pienso y er nota estaba flipao en colore. El se montó en el Barco Vikingo, pero de gratis, vamos que más bien se lo montó porque er tio estaba máscaliente que er meshero de Colombo.

Asín que me quité los tacone de gitana y me los cambié por las babusha de casa porque me dolían musho los pinrreles y me fui a la caseta de Cadena Dial. Allí me encontré a Mercedes Milá, y le dije que hiciera un diario de Cádis Hilton. Ante su negativa le eshé en cara que yo ya tenía uno en El Lado Claro, y que me habían contratado como corresponsal, y también le dije que estaba jarta de meter las manos en los culos de las vacas. Pero aro, me dijo la jalagranperra que la página era una Caca de Malaca, porque ni tenía fondo ni na.Yme recomendó a un tal Josele, que lo hablara con el Josele's FanClub que seguro que sabían como ponerme fondo a la página, y que lo único que le gustaba era el espíritu de Espinete. En ese momento me dí la werta y saqué mi güija de uno de mis bolsillos delanteros de mi traje de hitana, invoqué al espíritu de Espinete porque ya tengo confiansa con él y La Milá se quedó en pelotas. Desde entonces sólo se viste por la noche cuando va en pijama, como él. Ah, se siente, una cosa por la otra, asín es el karma.
Bueno, y como ya estaba mu cansá, me puse el la cola de los Comes (marca de autobuses de los extrarradios). A las 6 de la mañana tenía un mono de tabaco que no podía aguantarme, y los notas vendiendo paquetes de fortuna a 4 leros. Teskiyá, tu te crees que yo tengo un imperio hotelero o argo asín...Sin antes pasar por la tómbola a ver si me tocaba un perrito piloto. Pero al final y después de jugar 10 partidas, porque esto engansha más que el bingo, me gané una caja de DVD regrabables de la marca Princo. Total, que me puse a la cola otra vez y cogí 3 o 4 colillas del suelo porque tenía un mono que ni Chita, vamo. Cuando me monté me hice la arcayata, se me caía la cabeza de lao porque me quedaba sopa der moraso de la hamburguesa de la Tere, y llegué a mi destino final, la esquina de la cama.



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